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Sala de Lectura Casa LGBTI Sebastián Romero

“La Sala de Lectura Casa LGBTI Sebastián Romero es un lugar donde uno puede ser, y eso no es fácil” Fredy Pimiento, usuario del espacio de lectura

Fredy ha dedicado su vida a las artes y en su camino llegó a la Sala de Lectura Casa LGBTI Sebastían Romero, un espacio que le ha permitido expandir su saber y compartir sus saberes.

Fredy Pimiento nació en la Capital Musical de Colombia, Ibagué, y aunque desde los nueve años vive en Bogotá, la música ha estado en su vida desde siempre, ya que su abuelo y su madre fueron músicos y su hermano mayor se convirtió en su primer maestro.

Desde pequeño sintió que era un artista y a los 14 años se interesó por la guitarra. Cuando terminó el colegio, decidió estudiar Ingeniería de Sistemas. Se graduó y ejerció la carrera durante dos años, mientras continuaba su formación musical y se acercaba a otras disciplinas.

Un aviso de prensa en el que buscaban talleristas cambió el destino de su vida profesional. Fredy se presentó a pesar de no tener experiencia en pedagogía y así se inició como tallerista de música, luego estudió pedagogía y durante 25 años se dedicó a la enseñanza musical, en un principio enfocada en la primera infancia.

Hace dos años renunció a su trabajo como docente para seguir otras búsquedas personales y artísticas: “Cada momento de la vida me ha enseñado algo. Como artista he aprendido a conocerme y tomar decisiones de acuerdo con lo que soy y siento’’, comparte.

A sus 55 años, ha recorrido distintos caminos para encontrarse con la música, la danza, el canto, la composición, la fotografía, el clown y la musicoterapia. Además, Fredy realizó talleres de guion para cine y televisión y a partir de allí, llegó a la escritura y con ella la creación de poemas.

Inicialmente, escribía para sí mismo, con el tiempo, recopiló varios textos y gracias al trabajo colectivo, logró publicar "Adicto: 33 poemas desesperados", su primer libro. Para Fredy, este libro “fue un viaje interior”. A continuación el poema que recibe el nombre del libro: 
 

Adicto

El alba acompaña la sonrisa en mi regazo;
despierto adicto sin noción de tiempo y espacio,
inhalando tu esencia, exhalando tu fulgor.
mis entrañas son cadenas atadas a tu cintura;
estímulos inagotables nos ligan
formando una sola columna vertebral.
Acaricio tu cabello, temblando mi mano aprisiona tus dedos 
y beso tus labios sin pudor.
Mis ojos cegados reiteradamente
escalan la cima buscando cúspides de gozo, 
buscando el clímax letal
para afianzar la voluntad de permanecer
bajo el dominio de esta despiadada adicción. 
 

También ha participado en otras publicaciones como antologías junto a más escritores. “Hago el proceso de escribir con lo que me conmueve, con lo que me toca”, afirma Fredy, quien señala que prefiere escribir siempre ‘’a mano’’.

Además de escribir, disfruta leer novelas, cuentos, poesía y ensayos. Entre sus autores favoritos se encuentran Benedetti, Shakespeare y Neruda. Si tuviera que recomendar un libro, sería ‘Crónica de una muerte anunciada’’ de Gabriel García Márquez.

 

Hace aproximadamente dos años y medio, Fredy comenzó a habitar los espacios de BibloRed, siendo usuario, ha utilizado servicios como el préstamo a domicilio y actualmente, asiste y participa con frecuencia en las actividades de la Sala de Lectura Casa LGBTI Sebastián Romero.

 

Esta sala, ubicada en el octavo piso de la Casa LGBTI Sebastián Romero, en la localidad de Teusaquillo (Calle 44 #14-60), es un espacio alternativo de lectura enfocado en la promoción de lectura, escritura y oralidad, a través de sus servicios y programación, así como de su colección especializada en género y diversidades.

 

Allí, Fredy encontró un lugar para continuar su camino artístico y de introspección. Comenzó a participar en el Club de Lectura que la sala realiza todos los martes a las 5:00 p. m. “He encontrado gente muy valiosa, es maravilloso venir aquí, compartir y aportar todo lo que pueda”.

 

Para Fredy, una de las mayores riquezas de la sala, está precisamente en la posibilidad de participar desde diferentes lenguajes: “bailamos, cantamos, leemos, dibujamos y creamos”. Además de compartir sus saberes, también ha sido tallerista en varias sesiones del Club, por ejemplo, ha realizado talleres de composición de canciones.

 

“Es encontrar un lugar donde uno puede ser y eso no es fácil. Y no sólo recibir, sino dar, eso es valioso. Poder aportar desde una fotografía, un texto, una canción o con la presencia, es significativo”, responde Fredy conmovido, frente al significado que tiene la sala en su vida. 

 

La exploración de Fredy no termina, actualmente estudia musicoterapia, una decisión que también nace de su propia experiencia: “Después de tantos años comprendí los beneficios que recibí específicamente de la música. Entonces decidí estudiar, profundizar e investigar cómo puedo transmitir eso que viví, esa experiencia, a otras personas”.

 

Su historia es un recordatorio de que es posible explorar nuevos caminos y descubrir otras formas de habitar el mundo a partir del arte y lo colectivo. Por eso, Fredy concluye: “Es muy importante dejar que la vida te sorprenda, las situaciones, las personas”.

 

Fredy tocando el cavaquinho, un instrumento de origen portugués, aunque su gusto musical es amplio, le gusta el tango, la cumbia, el soca, el rock, la samba, la bossa nova, la ópera, el porro, la música barroca y la lista continúa. Además, hace parte de un grupo de reggae.

 

Conoce otras historias de vida: Graciela Niño: reencontrarse con la lectura y con la vida en la Biblioteca Pública CEFE Cometas

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