Graciela Niño: reencontrarse con la lectura y con la vida en la Biblioteca Pública CEFE Cometas
“Vi en la cartelera del conjunto en el que vivo los afiches de la biblioteca y todas las actividades que había. Me gustaron mucho y empecé a participar”, recuerda Graciela a propósito de cómo llegó a la biblioteca. Desde entonces, hace más de un año, este espacio de lectura se transformó en un lugar de descubrimiento, aprendizaje y compañía.
Su primera visita fue en compañía de su nieto, quien vive en Francia, desde una corta edad su madre cultivó en él el amor a la literatura leyendo diariamente juntos. Durante un taller infantil, Graciela vio cómo el niño se integraba con facilidad, mientras compartía con otros pequeños y escuchaba cuentos. “Fue maravilloso”, cuenta. Pero cuando él regresó a Francia junto a sus padres, el vacío emocional fue difícil de afrontar.
En medio de esa ausencia, la biblioteca se convirtió en refugio y motivación. Graciela empezó a asistir a talleres, clubes y actividades culturales que le permitieron reencontrarse con intereses que antes no había explorado.
Actualmente, también trabaja en otro proyecto personal: escribirle una carta para que la abra cuando cumpla 18 años. “Quiero contarle su historia, cómo fue todo este proceso”, explica.
Antes de llegar a la biblioteca, su relación con la lectura era distante y técnica. Durante años trabajó en áreas relacionadas con procesos, control de calidad y certificaciones. “Leía más por trabajo que por gusto”, reconoce. Sin embargo, la biblioteca le permitió acercarse a la literatura desde otro lugar: el disfrute, la sensibilidad y la reflexión.
Ahora lee novelas, participa en cineforos, talleres de bordado, escritura, actividades digitales y espacios de análisis artístico. Uno de los libros que más la ha marcado recientemente es ´Noches blancas´ de Fiódor Dostoyevski, recomendado en uno de los talleres. “Es una historia que lo envuelve a uno y lo hace escapar un poco de la realidad tan cruda”, cuenta.
Más allá de los libros, Graciela reconoce cómo la biblioteca transformó su manera de mirar el arte y el conocimiento. “Uno aprende que cada libro, cada pintura y cada película tiene una historia detrás”, afirma. Para ella, estos espacios no solo enseñan contenidos, sino que también valora el trabajo creativo y desarrolla una mirada más crítica frente al mundo.
Lo que más le sorprendió fue descubrir que la biblioteca no era únicamente un lugar silencioso lleno de libros o un espacio pensado para las infancias, aquí encontró talleres, espacios para conversar, actividades manuales, cineforos y programas pensados también para personas adultas mayores. “Muchas veces todo está dirigido a niños, pero aquí también piensan en nosotros y eso me parece maravilloso”, dice.
Con el tiempo, la biblioteca dejó de ser solo un lugar para ocupar el tiempo libre y se convirtió en parte de su rutina y de su bienestar emocional. Vive cerca, llega caminando y ya reconoce a otras personas con quienes comparte conversaciones y experiencias. “Todos los días uno sigue sorprendiendo”, afirma.
Hoy, a sus 61 años, Graciela siente que la Biblioteca Pública CEFE Cometas le abrió una nueva etapa de la vida: una donde aprender, crear y emocionarse sigue siendo posible. Y aunque llegó de la mano de su primer, y único nieto, hasta el momento, terminó encontrando un lugar seguro, propio y amigable, un espacio donde puede reconectarse consigo misma a través de la lectura, el arte y la comunidad.


