II. Círculo de Bordado: el tiempo del cuidado
Aquí la lentitud es la forma de habitar el presente y de recordar, que lo importante también se teje sin apuro, silencios y conversaciones que nacen mientras bordamos. No buscamos la perfección técnica, sino el ritual de sentarnos juntes a crear, permitiendo que el bordado nos enseñe su propio tiempo, hecho de pausas y repeticiones.
En cada encuentro compartiremos lecturas breves, fragmentos que inviten al diálogo, mientras nuestras manos van trazando caminos de hilo. El bordado se vuelve entonces puente entre lo que sentimos, lo que pensamos y lo que decidimos hacer visible. Te invitamos a desacelerar, a soltar la urgencia y a recuperar la paciencia del hacer colectivo. Porque bordar es, ante todo, regalarnos el tiempo que el cuidado merece, y hacerlo en compañía lo hace más valioso.

