El herbario imaginario
En la penumbra fresca de la biblioteca, donde los libros susurran con voz de bosque, julio nos invita a construir un Herbario Imaginario. Tras la expedición de junio, regresamos con hojas recogidas bajo soles curiosos, pero también con otras nacidas de la imaginación: hojas que brillan en la oscuridad, que cantan al tocarse, que recuerdan.
Con lupas, pigmentos, papel reciclado y palabras nuevas, niños y niñas crearán un atlas botánico donde la biología se encuentra con el mito. Estudiaremos nervaduras como mapas de antiguos viajes, dibujaremos plantas que podrían existir en sueños y describiremos sus usos en mundos lejanos: una flor que cura olvidos, un musgo que crece con la risa.
Entre relatos, experimentos y collage, aprenderemos a clasificar lo real y lo imposible. ¿Qué nombre darías a una hoja que cambia con los sentimientos? ¿Qué ley botánica rige a las raíces que buscan estrellas? En este herbario, cada ficha es un portal, cada hoja una pregunta, cada tallo una historia.
En julio, el Laboratorio de Hipótesis florece en la imaginación botánica. Porque a veces, para conocer una planta, hay que inventarla primero.

