Un mar pintado de letras

Lun, 18/01/2021 - 16:19
Un mar pintado de letras
De la sabiduría del mar, del poder de las aguas, de los viajes en letras y de mucha imaginación, habla Jesús Díaz, quien recordando sus experiencias, logros y saberes cuenta las historias de sus creaciones artísticas

Un día cualquiera de su normalidad, pasaba por la Avenida Cali y vio desde la ventana del auto una gran embarcación, imponente y sabia, pero no estaba sobre agua, no estaba sobre olas rugientes, vio una embarcación de concreto, suspendida en una pradera, que emanaba sus pasiones, que invitaba a la cultura, a la creación y al arte. Jesús soñó despierto mientras detallaba por primera vez la Biblioteca Pública El Tintal Manuel Zapata Olivella, y veía en un mismo lugar todo lo que llenaba su vida de ilusión desde hace mucho tiempo.

Este hombre de 62 años, habitante de la localidad de Kennedy, narra con orgullo y nostalgia los momentos que ha vivido gracias a su talento por el dibujo y la escritura, y su pasión por el mar, que de la mano de las cartas náuticas o cartografía náutica, lo llevaron a cruzar y conocer el mundo. Estas cartas son mapas de los océanos, diseñados desde el estudio de su profundidad, la geografía marina y los riesgos de navegación; toda una ciencia que permite adentrarse en aguas conociendo un poco más lo incierto y dando un nivel de seguridad sobre lo que hay debajo y a los lados de una embarcación.

Jesús se unió a la Fuerza Armada de Colombia en el año 1978, sin saber que iniciaría la hazaña más importante de su vida. Con 20 años de edad, emprende una serie de viajes entre olas, libros, conocimiento y arte, que lo llevaron a cruzar fronteras y a ver desde el majestuoso azul profundo miles de posibilidades para creer y crear valiosas obras y piezas artísticas. Estudió en Cartagena, Barranquilla, Panamá y Reino Unido, en este último territorio fue donde logró especializar sus conocimientos, al pasar por el Instituto Hidrográfico de Reino Unido, ubicado en Taunton, al sur de Inglaterra, pudo conocer de primera mano el valor de la cartografía naútica desde uno de los países pioneros en esta disciplina. 

Recuerda que la poca profundidad y relevancia de estos estudios en Colombia para ese momento, lo obligaban a hacer todo manual, pero pese a las limitadas herramientas de la época logró realizar las primeras cartas marítimas completas de Colombia, hecho de gran importancia, pues se trató del primer reconocimiento detallado tanto de la costa atlántica como de la costa pacífica y su navegación. Dedicó gran parte de su vida a esta labor, pasó años y años entre estudios y navegaciones, entre letras en el agua y uno que otro amor. Dejó de estar físicamente en un barco, pero su espíritu marino siguió latente día a día al igual que su interés por la literatura, la escritura, la poesía y la pintura, que lo acompañan desde sus primeros pasos. 

Al conocer la Biblioteca El Tintal, asombrado por su estructura y emocionado por lo que estaba frente a sus ojos, en su imaginación y años más tarde en un lienzo, sacó este gran barco de la pradera y lo encaminó en aguas, fuertes aguas que lo llevarían a él a unirse a una nueva tripulación sumergida entre autores, letras, arte y creatividad. Describiendo la obra, Jesús menciona que la biblioteca se encuentra mirando la puesta del sol, buscando nuevos rumbos, nuevos puertos y nuevas aventuras, porque es un sitio fluctuante en busca de conocimiento para brindarle nuevos saberes a sus usuarios. Desde ese momento se convirtió en un visitante frecuente y muy valorado por esta embarcación. 

Con el pasar de los años de consulta y navegación entre literatura y poesía, Jesús conocía más y más de la vida, conocimientos y experiencias de esos académicos, artistas y poetas que disfrutaba en las salas de aquella embarcación; permanecía horas y horas consumiendo todo lo que brinda este espacio, y empezó a notar a unos soñadores, como los llama él, personas que en las diferentes salas se sumergían en un viaje onírico, quizás para evadir la realidad, aprovechar la tranquilidad del sitio, aliviar el cansancio o esperar a algún otro lector o visitante.

Observando a estas personas, siendo espectador lejano de sus sueños, o de sus pesadillas, el artista creó una serie de retratos que llamó Los soñadores, dibujos que muestran personas del día a día, elevadas en sus sueños, en variadas posiciones, con diferentes características, edades y apariencias. Personas que quizá a la fecha no saben que son parte de esta colección que ha tenido, en diferentes ocasiones, exposición al público; son otros tripulantes de esta embarcación que posiblemente esperan que baje la marea exterior, que se arrullan con el frío del océano, y viajan en la imaginación de Poima, nombre artístico de Jesús Díaz. 

La colección cuenta con alrededor de 180 dibujos, todos presenciados y creados en la Biblioteca El Tintal; cuenta Jesús que años atrás, en una exposición de estas piezas, una mujer se acercó a detallar uno de los dibujos, le mencionó que ella tenía un bolso muy parecido al que estaba en la pieza, cuando se fijó cuidadosamente notó que era ella la persona protagonista de la obra, hecho curioso tanto para la mujer como para Jesús.

Adicional a la colección de dibujos, el artista también escribió un relato relacionado con esta serie de piezas y la biblioteca, La nao de los soñadores hace analogías entre las embarcaciones y la biblioteca, la tripulación y los lectores, y desemboca en las razones por las cuales el sueño toma protagonismo en algunos de los visitantes.

Escucha aquí La nao de los soñadores, interpretado por Jesús Díaz. 

Otra interesante obra creada por Poima, es la pintura Los Lectores flotantes, donde dos personas, visitantes de la Biblioteca El Tintal, se elevan en sus lecturas y flotan sobre la realidad, como lo menciona Jesús: 

En este cuadro están dos lectores, una mujer y una hombre flotando, totalmente absortos en sus libros, en su lectura, y al pie están esos grandes ventanales circulares que tiene esta magnífica biblioteca, que me acuerdan y me recuerdan los portillos de los navíos, entonces no necesité buscarlos, los encontré acá. Ellos se encuentran totalmente absortos en su lectura mientras afuera hay una tempestad, la tempestad urbana, pero en la biblioteca encuentran la paz, la tranquilidad y el reposo para dedicarse a leer, mientras afuera esa selva urbana, esa tempestad de esta urbe, está totalmente aislada. 

Jesús sigue dedicando sus días a la creación de piezas que giran, principalmente, en la temática marina, su relación con la Biblioteca El Tintal cada vez es de mayor cercanía, este corazón marino sigue siendo parte de la tripulación que lleva cultura, letras y literatura a la localidad Kennedy, un espacio para todos, de encuentro social, con oferta de conocimiento y mucha diversión donde niños, jóvenes y adultos pueden disfrutar y crear grandes historias.