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Biblioteca Pública La Peña / Foto: BibloRed
Biblioteca Pública La Peña / Foto: BibloRed

“Leer no es solo juntar letras” Ana, 30 años construyendo comunidad desde la lectura en la Biblioteca Pública La Peña

Viernes, Mayo 15, 2026 - 17:10
Historia de vida de usuaria destacada de la Biblioteca La Peña que lidera un espacio de construcción comunitaria.

Hace más de 30 años, un grupo de mujeres de la localidad de Santa Fe decidió abrir un pequeño espacio para acompañar a niñas y niños del barrio con sus tareas y procesos escolares. Así nació la Asociación El Consuelo, una iniciativa comunitaria liderada por mujeres que encontró en la lectura y la escritura una manera de transformar la vida de muchas infancias del sector.

“Todo empezó porque veíamos que muchos niños tenían dificultades para leer y escribir”, recuerda Ana Patricia, integrante de la asociación desde los primeros años. “Pero también entendimos que leer no es solo juntar letras. Leer sirve para entender el mundo, para pensar y para cuestionar”.

Con el paso del tiempo, ese proceso encontró un apoyo importante en la Biblioteca Pública La Peña. Ana Patricia cuenta que incluso comenzaron a acercarse antes de que la biblioteca abriera oficialmente, pues al ser vecinas de la zona, la construcción llamó su atención.

“Nos interesó muchísimo porque no teníamos libros de cuentos, ni materiales suficientes para trabajar con los niños”, dice. La relación comenzó gracias al préstamo de maletas viajeras. Las llevaban a la asociación, hacían lecturas con los niños y semanas después regresaban por nuevos libros y cuentos. Poco a poco descubrieron que la biblioteca era mucho más que un lugar para sacar libros.

“Nos dimos cuenta de que también había teatro, conciertos, actividades culturales, material audiovisual… los niños empezaron a conocer otras cosas”, recuerda.

Hoy la biblioteca hace parte de la rutina de la Asociación. Casi todos los viernes, niños y niñas entre los 4 y los 13 años participan en actividades de lectura y espacios culturales que despiertan conversaciones nuevas dentro y fuera de la asociación.
 


“Nosotras leemos todos los días con ellos, aunque sea 20 o 30 minutos”, cuenta Ana. Para ella, el acompañamiento de la biblioteca ha sido clave porque permite que los niños conozcan otras voces, otros espacios y otras maneras de aprender. La biblioteca también abrió puertas a otros aprendizajes. Uno de los procesos que más recuerdan es el de la huerta comunitaria, donde aprendieron sobre siembra, compostaje y manejo de residuos orgánicos.

“En la casa nos enseñaron a sembrar y hasta a separar la basura. Son cosas sencillas, pero cambian la vida cotidiana”, dice Ana.

Para Ana Patricia, uno de los mayores valores de la biblioteca es que ofrece acceso libre a la cultura, en un territorio donde muchas veces las oportunidades son limitadas. “Ir a la Feria del Libro es bonito, pero no todo el mundo puede pagar una entrada. Aquí, en cambio, los libros y las actividades están al alcance de todos”.

Ese acceso, dice, ha permitido que muchos niños encuentren un lugar seguro para aprender sin sentirse obligados. En la asociación no fuerzan la lectura; prefieren despertar la curiosidad y el gusto por leer. Como repite: “No hay edad para enamorarse de la lectura”.

Después de tres décadas de trabajo comunitario, los recuerdos son muchos. Uno de los más especiales ocurrió hace poco, cuando Alejandro, uno de los niños que llegó pequeño al proceso y que hoy ya terminó el colegio, les envió un mensaje agradeciéndoles por el tiempo y el cariño que recibió allí.

“Eso es lo que más vale”, dice Ana con los ojos llenos de alegría y amor.

Para ella, la Biblioteca Pública La Peña no es solamente un edificio lleno de libros. Es un espacio que ha acompañado procesos educativos, afectivos y comunitarios durante años. Un lugar donde niños, jóvenes y familias han encontrado otras formas de aprender, compartir y habitar el barrio.

“A veces la gente cree que una biblioteca es solo silencio y libros guardados, pero aquí hay vida, cultura y comunidad”.

Y después de 30 años acompañando procesos de lectura en Santa Fe, Ana Patricia sigue convencida de algo: cuando un niño descubre el gusto por leer, también descubre nuevas posibilidades para su vida.

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