“Un espacio para el encuentro en la velocidad de Transmilenio”

Mar, 30/10/2018 - 16:25
“Un espacio para el encuentro, en la velocidad de Transmilenio”
Decir que la biblioteca es un punto de encuentro cobra más relevancia en el caso de las pequeñas bibliotecas ubicadas en estaciones de Transmilenio. Dos de sus promotoras nos cuentan sus experiencias

Mónica Méndez conoce perfectamente la estación de Transmilenio del Ricaurte. A las 3:00 p.m. abre la Bibloestación, deja su maleta, toma un libro álbum, varios volantes y se prepara para salir. En la puerta de la biblioteca insertada en el sistema de transporte masivo de Bogotá de la que se encarga, un papel anuncia que los jueves el servicio se presta desde las 5:00 p.m. por actividades de promoción de lectura en plataformas y articulados. En estas actividades se leen poemas, microcuentos y libros álbum a los usuarios del sistema masivo de transporte de Bogotá.

Mónica parece un usuario cualquiera en el vagón oriental de la estación de la troncal de la Jiménez, su presencia pasa desapercibida entre los usuarios del sistema de transporte y los vendedores ambulantes. Cuando el público aumenta, es decir, los ciudadanos que esperan su articulado se acumulan, y el tiempo de espera marcado por los tableros electrónicos es superior a los cuatro minutos, Mónica se para en el espacio entre la gente que se acomoda frente a las puertas, inhala para proyectar la voz y comienza su actividad de lectura. “Mi nombre es Mónica Méndez, soy promotora de lectura de la Bibloestación de Ricaurte. Bienvenidos a Transmilenio”. Los usuarios se sorprenden con la intervención de Mónica, varios se acercan, le preguntan cómo afiliarse y hasta la felicitan por la labor que hace en un contexto tan particular.

Mucho más al oriente, en la estación de San Diego, ubicada en la carrera décima con calle 26, Viviana Rodríguez recibe el libro de un usuario vestida con un gorro de pirata y una nariz de payaso, es 25 de octubre, época de Halloween. “Ya terminé este, ¿tienes algún libro de Mario Mendoza?” “En esta Bibloestación no”, responde Viviana, “pero puede conseguirlo en otras bibliotecas de la Red o en la estación de Ricaurte, es un autor muy solicitado”. Con su trabajo, Mónica y Viviana generan inquietudes en los usuarios, brindan oportunidades para acercarse a la palabra en entornos cotidianos, muestran que Transmilenio puede resignificarse y que la lectura abre espacios de encuentro con el conocimiento, pero también entre ciudadanos.

Las Bibloestaciones y los Paraderos ParaLibros ParaParques (PPP) hacen parte de la apuesta de la Alcaldía de Bogotá, desde la Secretaría de Cultura, Recreación y Deporte por acercar el libro a los usuarios desde los diferentes espacios de lectura que conforman la Red de Bibliotecas Públicas de Bogotá, BibloRed. Actualmente existen 71 PPPs ubicados en diferentes localidades de la ciudad y 10 Bibloestaciones, 6 en portales (Dorado, Sur, Usme, 20 de Julio, Sur y Suba) y 4 en estaciones (Ricaurte, San Diego, Héroes y Banderas).

Cada Bibloestación cuenta con cerca de mil libros informativos y de literatura  para todas las edades, incluyendo la colección libro al viento. Su horario de atención es de lunes a viernes de 3:00 p.m. a 8:00 p.m. y los sábados de 10:00 a.m. a 2:00 p.m.

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Viviana Rodríguez -Promotora Bibloestación San Diego

¿Cuál es el objetivo de un promotor de lectura?

Viviana: Resignificar las lecturas y el material bibliográfico, darle cabida a las diferentes lecturas que hacen las personas según su contexto, emociones y particularidades. Realizar procesos comunales, comunitarios e individuales que ayuden a descubrir nuevos mundos o ver este mundo de una forma diferente.

Mónica: Quitarle el temor a la gente de acercarse a la lectura. Siento que a veces las personas tienen una serie de prejuicios o expectativas con respecto a la lectura: la idea de que es complicado, que es un hábito difícil de adquirir o que no se tiene el tiempo suficiente. La labor de un promotor es contar la lectura como un espacio de placer, un espacio de experiencias. Desde que estoy en las Bibloestaciones me he dado cuenta que también es un espacio que le permite a las personas salirse de sus problemas o los momentos menos agradables de su vida cotidiana. El simple hecho de darles un libro para leer en el recorrido de un punto A a un punto B va generando cambios.

¿Qué particularidades tienen las Bibloestaciones?

V: La población es la que moviliza lo que uno hace en los espacios de lectura, en una Bibloestación encuentras personas de paso, que vienen y permanecen un tiempo porque es un lugar de tránsito. La labor de un promotor, sobre todo de espacios no convencionales, es adaptarse a las realidades del contexto, conocer las necesidades de la comunidad y el entorno y adaptarse a las emocionalidades de Transmilenio, ser espacio de escape. Las particularidades enriquecen cada espacio y lo hacen único.

M: El espacio de la Bibloestación se mueve sobre todo con adultos y jóvenes entonces hay que buscar otras formas para atraerlos y mantenerlos. A diferencia de una biblioteca tradicional, la Bibloestación, y en especial la del Ricaurte, es un espacio de velocidad. Desde las recomendaciones y el diálogo entre usuarios se pueden ir generando gustos y hábitos lectores.

 

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Mónica Méndez - Promotora Bibloestación Ricaurte

¿Qué actividades ofrecen las Bibloestaciones?

V: Tenemos dos actividades en todas las Bibloestaciones: Lecturas en movimiento y Lecturas en plataforma. Lecturas en movimiento se realiza en todos los articulados, ingresamos a los buses, hablamos sobre BibloRed y las Bibloestaciones y realizamos lecturas de cuentos cortos, poemas y adivinanzas para dinamizar. Las Lecturas en plataforma se hacen en vagones o  portales, convocamos y realizamos lectura con las personas que esperan el articulado. El libro y la actividad son una forma de entretener y motivar a quienes esperan los buses.

M: Aparte de las lecturas en plataforma y en movimiento, dentro de la Bibloestación se pueden hacer tertulias o lecturas cortas cuando vienen niños. En esta estación las tertulias son difíciles de mantener y consolidar porque la población es flotante, pero en el caso de los portales, por ser origen o destino hay procesos más consolidados. En estas actividades los lectores se toman la palabra y conversan sobre temas relevantes para ellos y su entorno.

¿Leer en Transmilenio?

V: La gente lee, la cuestión está en el acercamiento que tenemos al libro. La conversación verdadera debe girar sobre el tipo de lectura que se hace, no necesariamente sobre lo que se lee, si es válido o está avalado.  

La Bibloestación brinda un espacio de escape a lo que se vive en Transmilenio. Es, si se quiere, un mundo alterno. Tú llevas de aquí un libro, lees en el articulado y te olvidas, de cierta forma, de lo que sucede en el contexto. Brinda, además, un espacio para cuestionarse diferentes cosas.

M: Si no se acercan los espacios de lectura a la gente, es más difícil generar gusto. Las personas llegan y dicen que hace tiempo no leen pero les parece genial que existan este tipo de espacios. Transmilenio sí es un lugar caótico pero la Bibloestación permite a los usuarios salirse por un momento de la cotidianidad y, una vez en el articulado, sacar su libro, abrirlo y dejar todo atrás.

¿Cómo se adapta la promoción de lectura a la velocidad del sistema de transporte?

V: La adaptación se hace mediante la elección del material: libro álbum, cuento corto, poesía. En general, los espacios no convencionales de lectura se caracterizan por la capacidad que tienen para establecer diálogos con la comunidad y el territorio. Si de verdad quieres llegarle a la gente tienes que leer las particularidades del contexto, aprovecharlas y jugar con ellas para que sea un punto a favor de los espacios. En la medida que se realizan estas actividades se pueden tener nuevas perspectivas y puntos de vista. Con lecturas cortas es posible generar inquietudes en los usuarios que no siempre se pueden dar con lecturas extensas.

M: La Bibloestación es el espacio de la lentitud y el encuentro dentro de Transmilenio. Sin importar el afán con el que transita, la gente se da el tiempo de mirar, sacar un libro y preguntarse por el espacio. Acá el usuario se encuentra con el libro en la cotidianidad, lo examina, lo pregunta y lo lleva hasta su casa.