Carolina y Camila: dos años construyendo lectura y comunidad en la Biblioteca Pública Venecia
Nota y fotos por: Juan Camilo Useche
Desde hace dos años, Carolina Garzón y su hija Camila Ramos encontraron en la Biblioteca Pública Venecia un lugar al que regresan cada sábado. Llegaron por casualidad y, desde entonces, la Hora del cuento se convirtió en su puerta de entrada al mundo de la lectura.
Camila tiene ocho años, cursa cuarto de primaria y, aunque disfruta de varios temas entre ellos las matemáticas, lo suyo son los mitos y leyendas. Ya leyó sobre el Mohán —”un monstruo que tenía vida infinita”— y ahora explora nuevos mundos fantásticos. También dibuja, escucha historias en voz alta y se lleva libros en préstamo.
En este sentido, para Carolina, la biblioteca se volvió una extensión del aprendizaje de su hija: “Es un sitio que le colabora mucho a ella para el estudio. Se divierte, comparte y aprende”. Por eso recomienda esta biblioteca a otros cuidadores de la zona, aunque reconoce que aún persisten ciertos imaginarios en la comunidad, “mucha gente no sabe que todos los servicios son gratuitos”, destaca Carolina.

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Con el tiempo, la familia pasó de asistir únicamente a la Hora del cuento a explorar otros servicios de la biblioteca: préstamo de libros y material audiovisual, acceso a la Biblioteca Digital de Bogotá y uso de herramientas lúdicas como MakeMake, que conocieron recientemente en las actividades de la sede
La Hora del cuento: un espacio que construye comunidad
Nathaly Giraldo, mediadora de programación de la Biblioteca Pública Venecia, explica que este programa enfocado en fomentar la lectura, que se realiza cada sábado de 12:00 m. a 1:30 p. m., se ha consolidado como un punto de encuentro comunitario.
“La Hora del cuento ha permitido formar un grupo de usuarios y usuarias asiduas. Los niños y las niñas comparten no solo lecturas, sino experiencias de vida. Se han generado amistades y una red muy bonita entre cuidadores y familias”, señala Nathaly.
Lo que inició como una actividad ocasional se transformó en un espacio esperado cada semana. Para familias como la de Carolina y Camila, estos encuentros refuerzan el vínculo con la biblioteca y con la comunidad que la habita.

BibloRed en la ciudad
Carolina vive en la localidad de Tunjuelito desde hace dos años, aunque su relación con las bibliotecas públicas de Bogotá viene de tiempo atrás: solía llevar a su hijo mayor a la Biblioteca Pública Manuel Zapata Olivella – El Tintal cuando él era pequeño. Esta experiencia, afirma, le confirmó la importancia de estos espacios para las familias: “es un sitio del cual la gente debería apropiarse más, por sus servicios y oferta cultural”.
En cada visita, madre e hija encuentran algo distinto; libros, talleres, acceso a internet, espacios de socialización, programación cultural y oportunidades para aprender juntas. Su historia es una de las muchas que muestran cómo la lectura, la escritura y la oralidad fortalecen la vida comunitaria y abren caminos para que las infancias y familias accedan al conocimiento y la cultura.
Actualmente, la Red Distrital de Bibliotecas Públicas de Bogotá – BibloRed cuenta con más de 150 espacios de lectura, entre ellos:
- 31 Bibliotecas Públicas ubicadas en todas las localidades;
- 95 Paraderos Paralibros Paraparques (PPP) situados en parques de la ciudad;
- 12 BibloEstaciones ubicadas en el sistema de transporte TransMilenio;
- Y 4 Salas de lectura, que hacen parte de los espacios alternativos de lectura (EAL) de la red y donde la ciudadanía puede disfrutar de literatura, actividades, encuentros, charlas y recomendaciones, además de acceder a los servicios bibliotecarios.
Estos espacios amplían las oportunidades de acceso a la lectura, escritura y oralidad en Bogotá, y fortalecen la relación de la ciudadanía con la oferta cultural de la ciudad.


